Dermatopatías alérgicas de origen alimentario

Ernesto Rodolfo Hutter

Nutrición en caninos y felinos

Veterinariosenweb.com

Los alérgenos que pueden clasificarse, según su naturaleza, en bacterianos, parasitarios, fúngicos, químicos, etc., son responsables de dermatitis por contacto y procesos alérgicos por inhalación o ingestión.Dermatopatías 

También son numerosos y variados los elementos de origen alimentario que pueden desencadenar un fenómeno alérgico con manifestaciones cutáneas.

En este capítulo, se describirán los aspectos más importantes de la respuesta dermatológica ante la acción de alérgenos ingeridos por los caninos y felinos.

Es una entidad clínica de muy baja incidencia dentro de las consultas dermatológicas y su diagnóstico, desde el punto de vista clínico y complementario, resulta dificultoso.

Mecanismos inmunológicos

En general, se puede definir el fenómeno alérgico como un estado de reacción orgánica o de alguno de sus tejidos, que se traduce en cambios patológicos de éstos, cuando son reexpuestos a sustancias químicas o biológicamente activas, llamadas alérgenos.

El caso de la alergia alimentaria, tradicionalmente, se considera como un fenómeno de hipersensibilidad inmediata humoral o de Tipo I, en la cual los antígenos de origen alimentario, generalmente proteínas, interactúan con anticuerpos como las Ig E, producidos por los plasmocitos del enfermo. A nivel de mastocitos y basófilos, generalmente ocurre la degeneración y liberación de mediadores químicos del proceso inflamatorio, como histamina, serotonina, quininas, prostaglandinas, heparinas, etc., que son los responsables de los fenómenos alérgicos que ocurren minutos a horas después de ingerido el alérgeno. Pero también se han reconocido en los caninos y felinos, reacciones alérgicas de origen alimentario que se desarrollan varias horas o días posteriores a la ingestión del alérgeno; en estos casos el fenómeno corresponde al caso

IV, mediato o celular.

Se estima que sólo el 10% de todas las enfermedades alérgicas cutáneas caninas y felinas reconocen un origen alimentario, excluyendo las alergias parasitarias. No se ha determinado una mayor incidencia porraza, sexo, o edad del animal.

Signología clínica

Siempre se debe obtener de la anamnesis la información acerca de algún cambio brusco operado en la dieta, aunque. En muchos casos, el animal ha estado ingiriendo el alimento alergénico durante años. 

Debido a que no existen alimentos alergénicos, sino individuos sensibilizados, un mismo alimento puede o no desencadenar estos fenómenos.

Si bien la signología clínica está sujeta a características individuales, el signo prominente y constante es el prurito, que es previo a la lesión dérmica, y puede presentarse en forma localizada o generalizada. Este prurito no es estacional, y se caracteriza porque su respuesta a los corticoides es aleatoria.

Con el tiempo, la seborrea generalizada y las piodermias secundarias son una consecuencia, casi constante, de las dermatitis alérgicas alimentarias.

Los disturbios gastrointestinales, como diarreas, vómitos, cólicos, etc., son muy poco frecuentes; así, es diferente correlacionar las manifestaciones dérmicas y gastrointestinales con la alergia alimentaria.

Al suspender el suministro del alimento alergénico, dentro de las primeras 48 horas desaparecerán los signos primarios, pero puede continuar el prurito, la evolución de las lesiones producidas por rascado, y las complicaciones bacterianas secundarias.

Diagnóstico

Se llega al diagnóstico de alergia alimentaria por exclusión de otras patologías dérmicas con cuadros similares.

Dentro de los diagnósticos diferenciales es necesario considerar, en los caninos, otras entidades alérgicas como la atopía, hipersensibilidad a medicamentos y estrógenos del ciclo, también sarna sarcóptica.

En los felinos, el diagnóstico diferencial se realizará con la dermatitis alérgica por pulas, dermatofitosis, carencia de grasas y otras dermatitis miliares.

El diagnóstico diferencial es realmente complejo debido a que los signos de la dermatitis alérgica alimentaria no son patognomónicos, los cuadros seborreicos de larga evolución son iguales en todas las alergias.

Hasta el presente, el camino para llegar al diagnóstico se basa en su diferenciación con otras patologías y la investigación de los alimentos suministrados. Ésta se realiza cambiando la dieta habitual por otra, durante un periodo de 14 a 21 días. Esta dieta debe reunir dos condiciones:

— Que el animal nunca la haya ingerido, es decir, que no esté sensibilizado.

— Que esté libre de aditivos (clorantes, saborizantes y conservadores).

Una vez instituida la dieta hipoalergénica, y cuando el origen del prurito es alimentario, éste debe disminuir notablemente entre los 7 y 14 días de iniciada. Para encontrar el alimento responsable, es necesario agregar, uno a uno, los alimentos que anteriormente consumía el paciente, y si alguno de ellos es el alergénico, producirá nuevamente prurito dentro de los 10 días de haber recomenzado su administración.

No hay pruebas de laboratorio que sean de utilidad para el diagnóstico. Es muy raro encontrar eosinofilia sanguínea o tisular, imputables a esta situación.

Tampoco son de valor las pruebas de inoculación intradérmica con alérgenos extraídos de alimentos, ya que las propiedades antigénicas son completamente modificadas por el proceso de cocción, digestión y metabolismo del nutriente.Dermatopatías 

Pronóstico

El pronóstico de esta patología es reservado ya que mientras se evita la ingestión del o los alimentos probadamente alergénicos habrá mejoría, pero por lo general este animal se sensibiliza a los nuevos alimentos.

El método práctico es indicar una dieta con dos ingredientes que el animal no haya recibido nunca y cada quince días se irá adicionando otro, y observando si en el lapso no menor a siete días reaparece el prurito.

Así, se van agregando y eliminando alimentos con los que a través del tiempo se conformará una dieta apropiada.

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