Dermatopatías de origen nutricional

 

Ernesto Rodolfo Hutter

Nutrición en caninos y felinos

Veterinariosenweb.com

 La piel y sus glándulas anexas constituyen uno de los órganos más complejos del animal, donde además de producirse patologías primarias, se evidencian signos de innumerables trastornos sistémicos de etiologíasdiversas.Dermatopías

El estudio de las dermatopatías es un tema extenso, aquí serán tratadas exclusivamente las relacionadas con los desórdenes nutricionales.

Para el funcionamiento normal de los órganos de la economía es fundamental una correcta nutrición, esto incluye calidad y cantidad de nutrientes adecuados. Obviamente, la piel no escapa a esta regla; son frecuentes las lesiones de origen alimentario debidas a desequilibrios nutricionales, ya sea por déficit o exceso de determinados nutrientes.

 A través de numerosos estudios se ha llegado a la conclusión de que casi la totalidad de las dermatopatías caninas y felinas están directa o indirectamente relacionadas con desbalances nutricionales.

 Signos clínicos

Los signos clínicos típicos que evidencian las alteraciones cutáneas de origen alimentario son:

Pérdida anormal del pelo.

Pelo seco y sin brillo.

Descamaciones cutáneas costrosas y prurito secundario.

Decoloración de la piel y del pelo.

Para interpretar cada uno de estos signos, se evaluarán por separado los distintos nutrientes que hacen al buen estado de la piel y del pelo.

Evaluación de los distintos nutrientes

Proteínas

Constituyen los elementos plásticos del organismo y son importantes en la fisiología cutánea. Los aminoácidos esenciales, tirosina, triptófano, cistina y metionina, intervienen tanto en el metabolismo de la piel como en el de los pigmentos cutáneos, por ejemplo: la melanina se produce en los melanocitos a partir de la tirosina; por lo tanto, su deficiencia producirá una notable pérdida de la pigmentación de la piel (acromatosis) y del pelo (acromotriquia).

La deficiencia crónica de cistina y metinina es muy corriente en los animales alimentados con dietas cárnicas; ésta produce al principio un marcado adelgazamiento del tallo piloso y de la raíz capilar; el pelo se torna débil y quebradizo y finalmente ocurre su caída.

Lípidos

Está establecido el mínimo de grasa en la dieta, considerando de importancia fundamental para la piel y pelos la presencia de los aceites y grasas, con alto contenido en ácidos grasos esenciales.

En los casos de dermatopatías, el aumento en varias veces del mínimo establecido es una situación a considerar. Particularmente, por la carencia parcial de grasas, habrá un déficit de vitamina A indispensable como epitelio protectora.

La deficiencia de ácidos grasos esenciales, ya sea por la falta de aporte en la dieta o bien de su biodisposición, mala digestión, absorción o asimilación, producirá cambios típicos en la piel de los caninos y felinos.

En el perro se verifica la aparición la aparición de seborrea seca, debido a una notable alteración tanto en la calidad como en la cantidad de materia prima para la elaboración del sebo normal, es decir, de los ácidos grasos insaturados.

Se ha comprobado que la secreción sebácea normal es rica en esteroles y ésteres de la cera. En los animales que sufren una deficiencia dietética de ácidos grasos insaturados se produce un síndrome seborreico ya que este sebo es muy rico en ácidos grasos libres, y muy escaso en ésteres de la cera, lo que provoca una dermatitis generalizada, con prurito moderado. Con el correr del tiempo, lleva a una marcada híper y paraqueratosis con la formación de costras y liquenificación cutánea.

En estos casos, el manto piloso está seco, sin brillo, el pelo que se cae no se repone totalmente, y con el transcurso del tiempo la alopecia será notoria y la piel se tornará susceptible a las infecciones bacterianas superficiales.

En los felinos, la carencia de estos ácidos grasos se inicia con la anormal pérdida del pelo y decoloración parcial, con el tiempo ocurre una dermatitis miliar generalizada, con pequeñas costras del tamaño de granos de mijo y prurito de variada intensidad. Es muy importante, en estos casos, hacer un correcto diagnóstico diferencial con entidades que cursan con signos similares, como la dermatitis alérgica por pulgas, aunque pueden coexistir ambas patologías.

Vitaminas

Las vitaminas hidrosolubles como las liposolubles cumplen funciones irremplazables en el metabolismo general. Su exceso o déficit también se verá reflejado por alteraciones dermatológicas. Muchas veces, es imposible determinar con exactitud cuál es la vitamina que está carente o cuál es el proceso metabólico afectado a través de estas alteraciones nutricionales.

 Vitamina A: tanto en los caninos como en los felinos, ésta debe ingresar normalmente al organismo con los alimentos. Los caninos pueden sintetizarla a partir de los carotenos (provitamina A). Sus requerimientos diarios son de 100 U.I./kg de peso. Los felinos no pueden obtenerla de la provitamina A y los requerimientos diarios son de 300 a 600 U.I./kg de peso/día.

Desde hace décadas se sabe que la vitamina A es indispensable para el desarrollo corporal y el metabolismo epitelial. La deficiencia, ya sea por su falta en la dieta o por una escasa cantidad de grasa en ella, producirá signos típicos.

La piel es seca al tacto y los pelos ásperos y sin brillo se desprenden con mucha facilidad, con el tiempo la alopecia puede llegar a ser importante y permanente.

La seborrea, que es la consecuencia del proceso de alteración en el proceso de queratinización normal de la piel, puede ser generalizada o en placas de bordes netos, y bien delimitadas, distribuidas sobre todo el cuerpo. Es la responsable del olor rancio que es emanado de toda la superficie corporal, de la anormal descamación y del prurito, que varía de moderado a severo.

Es frecuente que ocurran los mismos signos en animales que reciben un aporte vitamínico exagerado, esto es corriente en dietas con alto contenido de hígado, zanahorias, o vitamínicos.

Vitamina E: los signos cutáneos producidos por una carencia de vitamina E son similares a los que ocurren por una carencia cualitativa y cuantitativa de ácidos grasos insaturados, ya descripta.

En consecuencia, para la prevención, curación o corrección de las alteraciones cutáneo-pilosas provocadas por deficiencias nutricionales, es extremadamente importante asegurar un adecuado nivel de vitamina E que permita el aprovechamiento de los otros nutrientes esenciales.

Vitaminas hidrosolubles: resulta difícil hablar de una determinada carencia de vitaminas hidrosolubles, ya que muchos de los signos clínicos se superponen, se confunden, y no pueden individualizarse. Lo más indicado es referirse a carencias de vitaminas del complejo B en conjunto.

Las vitaminas hidrosolubles intervienen como coenzimas en numerosos procesos metabólicos, de allí que las manifestaciones cutáneas carenciales pueden acompañar a otras disfunciones orgánicas.

 Vitamina B6 o piridoxina: debe ser considerada especialmente ya que es un componente indispensable para las enzimas que intervienen en el metabolismo de ciertos aminoácidos, sobre todo los azufrados.

Debido a su actividad en el metabolismo de los aminoácidos, la vitamina B6 es esencial en la síntesis del triptófano y del ácido picolínico. Se ha comprobado que este ácido es necesario para el transporte del zinc desde el intestino al torrente circulatorio. Dado que el zinc es también esencial para el mantenimiento de la salud de la piel, se ha postulado que, como consecuencia de la deficiencia de vitamina B6, podría ocurrir una escasa absorción de zinc, que sería la causa de signos cutáneos debido a la carencia de este mineral.

Las dermatopatías por hipovitaminosis B6 se traducen, en el canino, en un desmejoramiento del manto piloso que se torna áspero, desvitalizado. Sus pelos van perdiendo la pigmentación y resistencia. La alopecia es progresiva y generalizada. La seborrea es una consecuencia constante y con el tiempo se formarán costras sobre toda la superficie corporal, especialmente alrededor de los ojos, nariz, a lo largo de manos, patas, y en la cola. Se puede suponer que esta signología también es, al menos en parte, consecuencia de la falta de ácido araquidónico provocada por la carencia de vitamina B6, ya que ésta interviene en la conversión de ácido linoleico o araquidónico.

Pueden ocurrir carencias porque ciertos procesos a base de calor, utilizados en la producción de alimentos balanceados, destruyen las vitaminas.

 Vitamina H o biotina: es conocida su importancia para la salud de la piel. Su deficiencia está relacionada con la alteración en el metabolismo de los ácidos grasos, dando los mismos signos cutáneos que la carencia de éstos.

 Ácido pantoténico: su función, desde el punto de vista dermatológico, es favorecer y estimular la pigmentación de los pelos.

Consideraciones similares son válidas con respecto a la niacina o ácido nicotínico, vitamina que es carencial cuando el resto de los componentes del complejo B también lo son.

 Sustancias minerales y oligoelementos

Los minerales y oligoelementos cumplen una variedad de funciones dentro del organismo.

Se describirán básicamente las manifestaciones cutáneas de los trastornos carenciales más importantes.

— El azufre forma parte de compuestos fundamentales para la salud de la piel y los pelos, se lo encuentra como constituyente de los aminoácidos azufrados (cisteína, cistina, metionina, tirosina).

— Otro elemento importante es el yodo, ya que de éste depende el funcionamiento normal de la glándula tiroidea. Su carencia dietética es poco probable que ocurra en los animales en cuya alimentación se incorpora sal común de mesa o reciben alimentos balanceados.

La falta de este halógeno produce signos generales y cutáneos de hipotiroidismo.

— El cobre forma parte de la estructura del aminoácido tirosina, sustancia fundamental para la síntesis de melamina. Su carencia produce acromotriquia generalizada, o sea, la despigmentación prematura de los pelos.

— El zinc es un importante componente del sebo y del cerumen.

En los cachorros de razas grandes con síndrome seborreico, éste puede estar asociado a la falta de absorción de zinc. Probablemente, la causa de esta carencia se deba a que estos animales por su rápido crecimiento son suplementados con altos niveles de calcio que interfieren en la absorción del zinc. Por lo tanto, deberá tenerse en cuenta suplementar estas dietas con zinc y no exagerar el aporte de calcio ya que está comprobado que su exceso puede llevar a la inhibición de la absorción intestinal de zinc.

También se ha establecido que cuando se suministra una dieta balanceada, en la que se utilizan exclusivamente proteínas de origen vegetal, el animal ingiere cantidades importantes de fitatos, que tienen la propiedad de unirse al zinc y disminuir su absorción intestinal. La carencia de zinc en el canino se visualiza clínicamente bajo la forma de dos síndromes, el de los cachorros y el de los adultos, caracterizados por costras y escamas que se asemejan a otras enfermedades dérmicas.

Los déficits leves de zinc producen un retardo notable en la cicatrización de las heridas.

También se ha considerado que el zinc puede resultar beneficioso en el tratamiento de las foliculitis superficiales de los mantos pilosos cortos.

Algunos investigadores sostienen que este oligoelemento cumple un papel importante en el desarrollo de la inmunidad celular, actuando como inmunomodulador, y por lo tanto podría ser usado racionalmente en el tratamiento de las piodermias.

Consideraciones prácticas

Los alimentos que se suministran deben estar balanceados correctamente, ya que muchas veces es sumamente complicado determinar cuál es el, o los nutrientes alterados.

Suelen observarse verdaderas aberraciones dietéticas, a veces por ignorancia del propietario, y otras por indicaciones profesionales poco claras o basadas en conceptos nutricionales erróneos.

En los caninos, las dietas con elevadas cantidades de carne producirán a través del tiempo dermatosis: por hipotiroidismo, por carencia de ácidos grasos insaturados, de vitamina A y de aminoácidos esenciales azufrados. Si además esta carne se somete a un proceso previo de cocción se sumará la destrucción de vitaminas del complejo B. La reversión de estos procesos comienza con el reconocimiento de las carencias y luego la indicación de las correcciones, con la adición de alimentos nuevos, suplementos medicamentosos, etc. El concepto de que las grasas producen daño hepático y prurito consecuente es erróneo. Las grasas dentro de los requerimientos colaboran manteniendo la salud, y no son sustancias alergénicas. Las lesiones de seborrea y el prurito secundario o falta de ácidos grasos insaturados, desaparecerán con la adición de aceite de maíz, grasa de pollo o cerdo, a razón de una cucharada sopera por cada 1.500 kcal de alimento, y por día.

Las vitaminas del complejo B pueden administrarse a través de levadura de cerveza o por intermedio de innumerables preparados comerciales, que cubren las necesidades diarias de vitaminas y minerales.

Pero quizá el secreto de una correcta nutrición, que asegure una piel y manto piloso sanos, sea la alimentación con un balanceado de calidad probada o dietas intermedias, en los casos necesarios se recurrirá a la adición de suplementos con aminoácidos, vitaminas y minerales que correspondan.

En el caso de los felinos, en los cuales la adaptación al balanceado es más problemática, es imprescindible adicionar a su dieta importantes cantidades de grasa que contengan ácido araquidónico, para prevenir o curar las lesiones dérmicas.

Como corolario es necesario considerar que transcurrido un tiempo de la corrección nutricional, si continúan los problemas dermatológicos, deberá revaluarse el diagnóstico y pensar en otras etiologías, tales como alteraciones hormonales con seborrea secundaria, seborrea primaria idiopática, enfermedades de origen autoinmune, ectoparasitosis y lesiones secundarias del prurito alérgico, piodermias de cualquier tipo, etc.Dermatopías

Pero aún estos casos curarán más fácilmente si el sustrato dérmico recibe los elementos nutricionales adecuados.

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